La organización de las emociones

La organización de las emociones: ¿Controlarlas o gestionarlas?

...se vuelve fundamental pedir ayuda, escuchar otras miradas y nutrirse de quienes nos rodean.

Las emociones ocupan hoy un lugar central en las organizaciones exitosas. Lejos de ser sólo reacciones pasajeras, son el motor que impulsa nuestro comportamiento, nuestras decisiones y la calidad de nuestras relaciones en el trabajo y en la vida.

Humberto Maturana lo expresó con claridad: “Somos seres emocionales que razonamos y no seres racionales que nos emocionamos.” Reconocer esto nos invita a abandonar el viejo paradigma del control rígido y empezar a gestionar nuestras emociones de manera más humana y consciente.

Durante años, el verticalismo en las relaciones laborales confundió el diálogo con la simple transmisión de órdenes. Las indicaciones claras son necesarias, pero no podemos olvidar el impacto emocional que generan.

El verdadero cambio ocurre cuando priorizamos la conexión y nos atrevemos a preguntar:

  • ¿Qué escuchás de lo que comparto?
  • ¿Cómo recibís este mensaje?

Este tipo de preguntas abren espacio para el entendimiento genuino, la aceptación y la posibilidad de acuerdos sólidos, construyendo equipos más sanos y colaborativos.

Las emociones, lejos de ser un fenómeno aislado, nos acompañan siempre y aparecen cuando menos lo esperamos. No elegimos cuándo sentir, pero sí podemos crear contextos propicios para que surjan emociones que potencien nuestro bienestar y el de quienes nos rodean. Tomar conciencia de los disparadores emocionales en reuniones, conversaciones o decisiones permite transformar el clima, mejorar la comunicación y generar espacios de confianza.

Internamente, cada uno lleva creencias, historias y mandatos que pueden habilitar o limitar posibilidades. No son buenas ni malas, simplemente son. El desafío está en escucharlas, reconocerlas y trabajar en gestionarlas para alinear nuestras acciones con lo que realmente deseamos lograr.

Gestionar las emociones no significa negarlas ni imponer un control férreo, sino aprender a escucharlas y darles sentido. En la vida y las organizaciones, esta habilidad es la clave para cultivar vínculos genuinos y construir un camino profesional y personal más pleno. Atrevete a dialogar con tus emociones, a crear espacios de escucha y confianza. Al gestionarlas con responsabilidad y apertura, estarás dando el primer paso para construir relaciones más genuinas y un entorno laboral donde el bienestar y el crecimiento se multipliquen.

MCOP – Mariano Garrone
Director ALSER

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